Hace
bien poco me di cuenta que uno de los problemas más importantes que tiene la
gente joven es que no pensamos por nosotros mismo, ¿Creemos que lo que es bueno
y nos conviene es por que lo es o simplemente porque creemos que lo es?
Es
curioso, la juventud debería caracterizarse por cuestionar su mundo, su papel
en la sociedad pero somos la mayoría de nosotros títeres, gente sin opinión.
Gente formada (o en formación) a nivel universitario, que no sabe pensar por si
misma porque asumimos como nuestras ideas, temas que ya han pensado otros por nosotros.
Otro
factor importante predominante entre los jóvenes es que nos llegan mensajes
contradictorios. Por un lado nos animan, “carpe
diem” pero por otro lado parece que ese carpe diem orientado a estudia
mucho, pórtate bien, haz lo que se espera de ti: es un carpe diem “acotado”.
Puede que mis palabras se malinterpreten, sé que el concepto “carpe diem” no es un: sal de fiesta,
vive sin preocupaciones, piensa en ti etc. Pero me parece que los jóvenes
deberíamos seguir esa máxima de “carpe
diem” de libar la vida pero en todos los aspectos. Para mi significa: aprender
y conformarnos a nosotros mismos, descubrir que queremos, reflexionar sobre las
grandes cuestiones éticas y también sobre nuestro día a día, conformarnos un
sistema de valores propio no dado, para ser mejores jóvenes, semilla de los
adultos que seremos el día de mañana, en definitiva tener una opinión propia.
El
no hacer una reflexión propia además se une al hecho de que recae en los
jóvenes la responsabilidad de ser el futuro. Personalmente esta responsabilidad
para mi es muy pesada porque vivo en un entorno en el que afortunadamente todo
me ha sido dado. No he tenido que luchar por nada, cuando hablo con mis abuelos
de su juventud, su realidad era completamente distinta. Pero siento que se
espera algo de mi, tanto a nivel familiar como a nivel de la sociedad en la que
vivimos.
Tengo
muchas cosas que hacer pero no me he planteado hasta hace bien poco si es en
realidad lo que quiero para mi vida, se espera de mi que acabe la carrera, que
sea una buena profesional, que sea una mujer que se implica en su comunidad,
que tal vez se case, que tenga hijos y que intente que la calidad de vida de
estos hijos sea por lo menos tan buena como la que me han proporcionado mis
padres.
Pero
realmente, he llegado a cumplir los 23 años sin hasta hace bien poco plantearme
que es lo que quiero para mi vida. Y creo que es un problema bastante común
entre la gente joven, vivimos en masa; y todo aquel que se atreve a vivir su
vida de manera que sale de ese esquema se le tacha de rebelde y antisistema.
Creo
que la juventud es la época en la que debemos descubrir y formar nuestro
sistema de valores que actuara de raíz para la vida adulta. Pero este
“descubrimiento personal” se complica cuando pasamos nuestra juventud
cumpliendo metas que son impuestas motivadas por idea prefabricadas por otros.
Lo
peligroso de esto, es que resulta tremendamente cómodo no pensar, no
reflexionar sobre conceptos clave de la vida. Vivimos tranquilos en nuestro
pequeño mundo, pero lo que debemos darnos cuenta es que es un arma de doble filo:
rendirnos al pensamiento y la forma de pensar mayoritariamente nos aleja de
nuestra esencia y nos hace más fácil de manipular.
SE DUEÑO DE TU VIDA Y DE TU MENTE.























