martes, 20 de noviembre de 2012

La estafa masculina


           La respiración se te acelera (¿Justo hoy? voy hecha un cuadro), tu corazón parece un metrónomo descompasado incluso puedes oír tus propios latidos, (Relájate, se te nota demasiado) tus manos sudan, tartamudeas, (Definitivamente va ha pensar que soy idiota) tus pupilas se dilatan, la boca se te seca, sientes nauseas, vértigo... 
            Hoy es un día diferente a los demás, y es que él te ha hablado, se ha acercado a preguntarte si sabes cuando hay que entregar el trabajo de Bioquímica. En cuanto se gira, repasas mentalmente cada segundo de la conversación de cuatro frases que acabas de mantener.
¿Y quien no ha pasado por esto alguna vez? ¿Es esto amor? ¿Es esto enamoramiento?
            Francesco Alberoni en uno de sus libros dice que: “El enamoramiento no es una simple pasión, es un proceso social en el que dos individuos se distancian de los afectos precedentes y forman una nueva y ardiente comunidad amorosa. Viven una experiencia de renacimiento, una explosión de creatividad. Sus historias y sus sueños se entrelazan y fusionan, llegando a crear un proyecto de vida en común, el verdadero enamoramiento es completamente distinto y sólo cuando se comprende su naturaleza real se encuentra el camino hacia un amor profundo y duradero.”
             Pero, ¿dónde entra aquí el sexo? Concibo el sexo como la manifestación ultima del amor y de la más absoluta confianza entre dos personas. Como todo es muy probable que mi concepción del sexo sea fruto de la educación que he recibido en mi familia. Y tras tiempo de reflexión creo que la gente de mi generación esta viviendo un fenómeno del que es muy probable que no se esté percatando. Debido al bombardeo masivo de sexo implícito (y a veces explícito) de la publicidad y los programas de TV como Gandía Shore, Hombres Mujeres y Viceversa o Quien quiere casarse con mi hijo; estamos acostumbrándonos a el sexo. Y al acostumbrarnos a él lo estamos devaluando. Sé que estas palabras son fáciles de malinterpretar, soy una chica acorde a mi época, tolerante y abierta de mente. Pero me siento espectadora de un fenómeno que por extensión esta afectando también a la manera que vivimos y concebimos el amor. Y por allí, ya no paso.
                Ha surgido un nuevo concepto de pareja, por llamarlo de alguna manera, que son los amigos con derecho a roce, por si alguien no esta al tanto son esos amigos, con los que pasas mucho tiempo, sientes cierta conexión, compartís aficiones, encuentras atractivo y que alguna noche en la que llevas una copita de mas te acuestas con él. En ningún momento ninguno de los dos puede pedir explicaciones al otro porque no sois una pareja. Y este es el punto donde yo (una chica que me considero con una buena educación y que ha pasado su infancia engullendo películas de Disney) me pierdo y fundamento la tesis de este ensayo: chicas, el genero masculino al completo nos ha timado.

          Muchas de nosotras, tendremos alguna historia relacionada con este concepto de amigos con derecho a roce o tendremos una amiga que la ha tenido o la tiene actualmente. Pero si somos un poco sinceras con nosotras mismas, ¿no veis la diferencia emocional entre hombres y mujeres en este aspecto? Y creo que con todo el movimiento de igualdad entre hombres y mujeres, estamos inconscientemente actuando como actúan los hombres cuando no somos ni por asomo como ellos (gracias a Dios) y además de esto sin dejar de ser mujeres. Ahora se le insta a la mujer a incorporarse al mundo laboral, pero además de ello también se hace cargo de las tareas propias del hogar, somos un dos por uno. Encuentro cierto paralelismo de este dos por uno con lo que antes exponía sobre estos amigos con derecho a roce, las mujeres no sentimos así, no somos así. Si somos honestas y nos dejamos de todo el discurso de: somos fuertes, podemos vivir la sexualidad como los hombres, podemos ser profesionales de éxito cuidar se nuestra casa nosotras solas, y mantenernos delgadas etc. Recuperaremos la esencia que nunca se debió perder del amor y el sexo.

                  

No hay comentarios:

Publicar un comentario